¿Qué determina el crecimiento de las empresas familiares en el Perú?

¿Qué determina el crecimiento de las empresas familiares en el Perú?
julio 14, 2021 Soledad Sevilla Mendoza

Valiéndose de casos reales y un enfoque multidisciplinario, los autores del texto Hacia una teoría de las empresas familiares. Estudio de casos analizan las decisiones e identifican los factores que hacen que un emprendimiento pueda crecer en una economía emergente como la peruana.

Aunque hoy los emprendimientos parecen haberse multiplicado debido a la crisis, durante los años de bonanza económica ya se decía, con cierto entusiasmo, que el Perú era un país de emprendedores. Un eslogan que hacía referencia, en su mayoría, a empresas familiares.

Sin embargo, el término emprender connota solo un comienzo o incluso un intento, mas no un desarrollo y mucho menos una consolidación. Por lo mismo, muchos de estos emprendimientos desfallecen a mitad de camino o nunca crecen lo suficiente como para convertirse en empresas medianas o grandes.

Por cierto, este no es únicamente un fenómeno peruano. En el mundo, apenas el 30 % de los emprendimientos familiares pasa a la segunda generación, y no más de la mitad de ese porcentaje hereda el negocio a las subsiguientes generaciones. Ante esta realidad, en el texto Hacia una teoría de las empresas familiares. Estudio de casos, David Wong Cam, Harold Hernández Lefranc y Fiorella Choquecota plantean una pregunta central: ¿cuáles son los factores que afectan el avance y el desarrollo de las empresas familiares en un entorno de mercado emergente como el peruano?

Para responder a esta pregunta, los autores analizan 12 casos de pequeñas y medianas empresas familiares, pertenecientes a distintos rubros (moda, gastronomía, industria gráfica, entre otros), enfocándose de manera multidisciplinaria en su proceso de formación. En ese sentido, el estudio cubre un vacío en la literatura especializada, que está más abocada a las grandes empresas o grupos familiares. Pero, lejos de pretender ser un manual, este trabajo propone una reflexión en torno a los mencionados factores o hitos en la ruta hacia el crecimiento empresarial, que —como dicen los autores— es siempre particular.

En la línea de partida

Según Wong, Hernández y Choquecota, uno de los aspectos que marca la personalidad de un emprendimiento desde el inicio es el estilo de vida. En el texto se identifican dos estilos con valores distintos: el migrante y el citadino. El primero supone un estilo de vida basado en «valores de desinhibición ante el trabajo manual, sacrificios para iniciar un negocio con poco capital y capacidad de ahorro». Mientras que el segundo está relacionado con la «valoración de la formación académica, las relaciones sociales y los signos de solvencia económica que conceden estatus y prestigio».

Ahora bien, no se trata de elegir uno u otro normativamente, sino de manera funcional. Los autores argumentan que distintos emprendimientos (y etapas de su desarrollo) exigen un determinado estilo de vida. Así, mencionan que existen casos en los que hijos de empresarios con un estilo de vida migrante persistieron en un negocio sencillo, aunque lo gestionaron con valores citadinos con resultados desafortunados. «Esta puede ser una de las razones más importantes por las que pocas empresas familiares llegan a un tamaño considerable», advierten en el texto.

Otro aspecto determinante para que una empresa se sostenga a lo largo del tiempo es el sueño del empresario. Todo emprendedor ―señalan los autores― tiene un sueño que «lo motivará a vencer todas las vicisitudes de una aventura empresarial». Este puede partir de una perspectiva economicista, con el solo objetivo del enriquecimiento; o de una perspectiva global, que complementa el primer objetivo con otros como la búsqueda del reconocimiento y la autorrealización.

Habilidades y herramientas sociales

Por otro lado, están aquellos factores de crecimiento que involucran el día a día y las delicadas relaciones entre sus gestores, y que son capaces de impedir la evolución o incluso truncar los emprendimientos familiares que todavía se encuentran en estado embrionario.

Uno de ellos está relacionado con los conflictos humanos. Si bien los autores destacan que no todos los conflictos son negativos, los que tienen que ver con relaciones personales son siempre una amenaza para el crecimiento de una empresa. Además, describen dos tipos: conflicto por tareas (discusiones sobre cuáles deben ser los objetivos de la empresa y qué tareas deben ejecutarse) y conflicto por procesos (discusiones sobre cómo y quién debe ejecutar las tareas), que podrían ser fuentes de aprendizaje.

Otro componente crucial es el capital social. Los autores explican que los gestores de una empresa continuamente están tomando decisiones en función de la información que disponen. De hecho, en un primer momento, esta pueda provenir de su propia educación y experiencia empresarial, pero después vienen los retos: «nuevos problemas exigen nuevos conocimientos, y estos suelen provenir de contactos, del capital social».

También hay ocasiones en que los emprendedores tienen grandes restricciones para construir una red de contactos a través de la socialización. El estudio toma como ejemplo el caso de una empresaria textil de Gamarra, que inmigró a Lima de Huancavelica, y que solo pudo cursar un año de colegio. A los 18 años tuvo el primero de sus cinco hijos, y ella sola tuvo que sacar adelante sus negocios. «Nadie me ha ayudado. Solo es mi inteligencia y mi esfuerzo», cuenta.

Esta habilidad para encontrar información nueva en diversos espacios de socialización es fundamental, además, para poder tener ventajas competitivas con respecto a las demás empresas de un sector. A su vez, estas ventajas ―un poco más focalizadas en la gestión y las dinámicas empresariales― están relacionadas con tres factores: la path dependence, la innovación y el desarrollo de marca.

Crecer es diferenciarse del resto

La path dependence o dependencia de trayectoria da cuenta de las decisiones que se tomaron en el pasado y que, por más pequeñas e intrascendentes que parezcan, generan efectos duraderos. Uno de los casos del estudio evidencia el factor decisor de la path dependence: la empresa tomó en el pasado la decisíon de invertir en un equipo capaz de producir etiquetas metálicas, lo que constituye una tecnología más sofisticada que produce una ventaja en la empresa por su mayor impacto en las ventas. Esta operación permitió aumentar notablemente la facturación, contratar más personal y mejorar la calidad de la producción.

En cuanto a la innovación, en el texto se advierte que —en un contexto de economía emergente como el peruano— no se debe pensar únicamente en el logro de patentes. Los emprendedores de países en desarrollo ―sugieren Wong, Hernández y Choquecota― deben ampliar el concepto hacia una innovación más accesible, que les permita superar a un segmento de su competencia. Por ejemplo, la adecuación de repuestos y maquinarias que están descontinuados en países desarrollados.

De la misma manera, el desarrollo de marca va mucho más allá de un registro legal o la calidad de los productos. Es importante ―señalan los autores― «la legitimidad, el valor y la línea de productos que provienen del conjunto de representaciones simbólicas asociadas con la marca».

En suma, todos estos factores le otorgan ventajas competitivas a una empresa familiar. Buscarlos requiere una combinación de intuición, teoría y gestión. Por ello, la publicación está dirigida a investigadores y docentes especializados en empresas familiares; a estudiantes de pregrado y posgrado; a dueños de empresas familiares y ejecutivos que aspiren a dirigirlas; y a quienes dirigen las políticas públicas enfocadas en promover y hacer crecer los emprendimientos en el país.

La relevancia de los aportes del estudio está en que, más allá de las circunstancias exógenas que afectan la ruta hacia el desarrollo empresarial, son las decisiones conscientes las que muchas veces explican por qué algunas empresas sobreviven generación tras generación y otras sucumben poco después de haber nacido. Contar con un set de herramientas e ideas para reflexionar en torno a la fase inicial de los negocios es, para cualquier empresario o gestor, una oportunidad para que la palabra emprender sea mucho más que un sinónimo de intento.

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